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sábado, 15 de diciembre de 2012

Falta de inspiración


Hace tiempo que no me pasaba por aquí. Mi excusa oficial supongo que son los exámenes pero no voy a negar el hecho de  que últimamente no escribo nada decente. Todo me queda soso… solo serviría para arrugar el papel y jugar a encestar en la basura. Y digo “serviría” porque ni eso, escribo a ordenador.  Así que ya veis, me he dedicado a hacer puntería en la papelera de reciclaje de mi escritorio.

Es una sensación frustrante. Espero dentro de poco volver a encontrar la inspiración y ese carácter algo revolucionario que me sale cuando me pongo encima del teclado. Se me ha debido perder entre los miles de apuntes que se acumulan en la estantería.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Teclado y pantalla

No sé por qué me inspiro a escribir algunos días. Quizás el porqué sea una canción, un poema, un simple sentimiento que te rompe por dentro, te recuerda al pasado. El pasado que poco a poco vas dejando atrás, que te hizo daño pero que ya no duele como antes. La vida, que te va enseñando a perdonar, a amar de nuevo y a seguir adelante, siempre adelante. Pero sin dejar de recordar cómo has llegado hasta aquí, de dónde vienes y cuáles son tus raíces. Sin dejar de recordar a cada persona que ha entrado en tu vida porque todas te han dejado algo, algunos más, otros menos, pero siempre algo.

Quizás son todas esas cosas las que me obligan a empezar a escribir aunque pocas veces sé sobre qué va a tratar mi texto antes de ponerme sobre el teclado. Puede que tenga una idea, algo que quiero sacar fuera, pero el caso es que cuando comienzo a teclear salen a la luz de mi pantalla cosas que no pensaba que me preocupasen en ese momento, pensamientos que creía olvidados, pierdo la noción del tiempo, pero es bueno, es bueno escribir. Es la magia de compartir pensamientos contigo mismo. Te das la oportunidad más adelante de saber cómo te sentías en ciertos momentos de tu vida, de mirar en retrospectiva, de averiguar qué hiciste para superar los momentos duros, ya que como leí hace poco en "El mundo amarillo" de Albert Espinosa (libro que recomiendo): "Esta vida es cíclica, todo vuelve y vuelve". Albert, en su descubrimiento número seis, recomienda escribir un diario, más que un diario él lo llama historial vital, ya que acorde con su experiencia los problemas que tuviste en el pasado volverán a repetirse, de cierta manera, en tu futuro y así cuando esto suceda podrás releer ese historial y descubrir cómo los superaste.


No sé si esto funcionará siempre, pero lo que sí sé es que a mí me ayuda a relajarme y a ver que con el tiempo todo se va calmando, al menos los viejos problemas se calman para dejar paso a los nuevos o... a los viejos renovados (haciendo un guiño al gran Albert Espinosa). Así que me permito el placer de coger mi taza de café, sentarme, desconectar y simplemente escribir.


martes, 13 de noviembre de 2012

Calm down


Llegar a casa después de una larga jornada, ducharse, tumbarse en el sofá con esto de fondo, es el mejor momento del día  :) 





martes, 9 de octubre de 2012

Agobio


“Ruido, coches, bocinas, sirenas, atascos, humo, gente con “millones” de bolsas encima, gente corriendo apresurada hacia el metro, miro sus caras y veo mal humor, casi me dan miedo. Alguien me empuja y estoy a punto de caer al suelo. Intento tranquilizarme, ya sabía a dónde venía, esta es una gran ciudad como otra cualquiera, no importa su nombre, todas son iguales. Me giro y abordo a otra mujer: “Por favor, ¿podría indicarme dónde queda este hotel?” Y por enésima vez la persona ni siquiera se molesta en mirar mi papel, farfulla un: “Tengo mucha prisa” y se va. Y yo me pregunto a dónde tendrá que ir toda esta gente para que no puedan ni responderme.” Imagino que muchos de vosotros os habréis podido sentir identificados con esta situación, así es la sociedad en la que vivimos, apresurada, ruidosa y poco humana.

Y, como he venido observando, una de las válvulas de escape que tienen muchos para aliviar este estrés son las compras. Se divierten comprando cualquier cosa, ropa, muebles, utensilios de cocina (muchos de ellos, todo hay que decirlo, de utilidad dudosa). Da igual que lo necesiten o no, todo se reduce al simple hecho del “placer inmediato de comprar” que yo nunca he llegado a comprender demasiado bien. Sé que me salgo del estereotipo, soy mujer y no, no me gusta comprar. Me aterra que lleguen las rebajas porque mi madre siempre me insta a que vayamos “a ver si hay algo”. Es entrar en cualquier tienda de ropa y ver a miles de mujeres, porque sí, lo reconozco, la mayoría son mujeres, haciendo cola en el probador, en la caja, peleando por una simple camiseta (que seguramente ni les gustará, pero que está más rebajada que el resto) y ya se me pone piel de gallina. Después de varias horas terminas tus compras, llegas a casa y empieza otro gran dilema, el no tengo sitio. Para mí, haciendo balance, los contras superan con creces a los pros, prefiero ir a comprar algo concreto que necesito, acabar rápido e intentar no resultar herida en el proceso.

Otra vía de escape, es internet, tan de moda hoy en día. La red virtual te permite evadirte de la realidad por un rato, conectar con tus amistades y un sinfín de posibilidades más. Pero como todo, hay que saber utilizarlo, ya que creo que todos somos conscientes de las horas que se pueden perder si te pones delante de la pantalla: Podemos empezar por revisar nuestras redes sociales: Tuenti, Facebook, Twitter, Tumblr… hablas un rato con la gente y después te dejas caer por series.ly, por comprobar si ha salido algún capítulo de una de las múltiples series que estás siguiendo, en el caso de que encuentres alguno pasarás unos cuarenta y cinco minutos viéndolo. A todo esto que miras el reloj y ahí empiezan las lamentaciones, es tardísimo y tenías que haber hecho miles de cosas, habías entrado en internet a mirar ADI y descargarte unos archivos y has terminado haciendo de todo menos eso. Ese es uno de los peligros de la red, en mi caso, el que más me afecta.

Y claro, después de pasar tanto tiempo de compras o en internet te das cuenta de que no llegas, así que vas corriendo a coger el metro, te agobias porque llegas tarde y no eres capaz de indicarle el camino a una chica perdida que te pregunta por… ¿por qué te estaba preguntando? Y este es el mayor problema de todos: vivimos absortos en demasiadas cosas a la vez. Algunos viven en el pasado y la mayoría en el futuro más inmediato, pero parece ser que muy poca gente vive realmente en el presente. Vives con la sensación de que no te va a dar tiempo y haces todo atropelladamente de manera que seguro tienes que revisar ese trabajo en un futuro ya que habrás cometido errores y efectivamente no te da tiempo. Te estresas. Si fuésemos paso a paso, primero una actividad y luego otra, dedicándole todo nuestro mimo y atención, viviendo realmente el presente, se solucionarían muchos de los agobios y tal vez así podrías indicarle con una sonrisa que el hotel que busca está al final de la calle.



viernes, 28 de septiembre de 2012

Nosotros, a los que denominan “jóvenes”


Para este ensayo nos pidieron que hablásemos sobre la gente joven, en definitiva sobre nosotros mismos. Mi cabeza se puso a pensar sobre qué podía decir yo de la juventud de hoy en día, si me remito a los datos que nos ofrecen los medios de comunicación la situación no es muy optimista: vagos, borrachos, ninis… En seguida vi que yo no me reconocía en esa descripción y mi pensamiento fue un poco más allá, empecé a mirar a mi alrededor y os diré lo que vi:

Vi que falta curiosidad. Esta verdad me explotó en la cara una noche de esas en las que tienes una conversación “profunda” con tus amigas y una de ellas dijo que nunca se había planteado si existía vida inteligente fuera de la Tierra. Os podéis imaginar mi cara de sorpresa. En mi caso particular, la frase “la curiosidad es el motor que mueve el mundo”, ha sido como un mantra. No me enorgullezco de ello, simplemente soy así, siempre me he preguntado por el por qué de las cosas desde que tengo uso de razón. Desde ese día he estado más atenta y he llegado a la conclusión de que a los jóvenes de hoy en día les incomoda pensar. Pensar hace que te des cuenta de que no todo es tan bonito como nos lo vende la publicidad con la que nos han criado. Pensar te diferencia del resto y reconozcámoslo da miedo ser diferente, por muy de moda que esté ahora. Porque -y esto es lo que más pena me da- ser diferente se está convirtiendo en una moda: véase la incoherencia e ironía del asunto. Y no sé si no se dan cuenta de que todos siguen el mismo patrón, que es, al fin y al cabo, la definición de moda. Huyen de lo común para imbuirse en un mundo que se está volviendo común. Yo nunca he encajado en una moda en concreto, nunca he encontrado mi sitio propiamente dicho. Casi todo el mundo a mi alrededor puede decir que es “pijo”, “moderno”, “friki”… Es curioso, siguen esas modas en su totalidad y ninguno se identifica con alguna que no sea la suya propia. Ahora es cuando estoy empezando a darme cuenta de que quizás no encontrar alguna que me defina totalmente es porque mi sitio es el mío propio y no un estereotipo impuesto por la sociedad. ¿Por qué mi personalidad tiene que estar reflejada en un marco que todo el mundo alaba y sigue? Yo soy yo, picoteo de un sitio y de otro y con eso voy construyéndome, soy un poco “pija” en determinados aspectos, bastante más “friki” en otros muchos y lo que me queda por descubrir. Esta situación es parecida al hecho de afiliarse a un determinado partido político: puedes estar de acuerdo en la mayoría de los puntos sobre los que trata su pensamiento pero, en mi opinión, es imposible coincidir en todo, pensar exactamente igual al resto en todo. Deberíamos atrevernos a pensar por nuestra cuenta porque solo así podremos vivir nuestra propia vida.

Vi que se busca diversión fácil. Con esto me refiero a que, teniendo la televisión, ¿quién se va a dedicar a leer un libro? Esto último requiere un esfuerzo adicional que muchos no están dispuestos a hacer. La mayoría de jóvenes argumentan que no les recompensa, que para eso ven una película, que no digo yo que no sea valiosa, pero no puede aportarte lo mismo que un libro. Con este último, por una parte aprendes a estructurar tu pensamiento y a estimularlo, te creas tu propia película y la imaginación se desarrolla. Por otra parte la ortografía se graba a fuego en tu cabeza, difícilmente escribirás faltas ortográficas si eres un asiduo lector. Otra fuente de diversión fácil es el alcohol y las drogas. Muchos las necesitan para pasarlo bien, por diferentes motivos: les asusta ser ellos mismos o quizás quieren olvidar o huir de algún hecho de su vida. Es cierto que en muchas ocasiones no sabemos enfrentarnos a nuestros problemas y elegimos la salida más fácil. Lo que es más preocupante es que muchos de nosotros se refugien constantemente en esas sustancias y que sin ellas sean totalmente incapaces de divertirse, incapaces de ver el peligro real que conllevan. Si algo es característico de nosotros los jóvenes es que no ven los riesgos, o por lo menos la gran mayoría no lo hace, por muy común que suene. Es el vivir día a día, muchas veces pensando que lo aprovechamos “a tope” y la mayoría de las veces malgastándolo.

Y por último vi un cambio de mentalidad comparada con el de la generación anterior: la suya era de lucha y la nuestra, podría decirse que de conformismo, pero me gusta más como lo define nuestro profesor y para ello voy a utilizar una cita suya: “Los jóvenes de hoy en día no quieren cambiar el mundo, se conforman con querer y sentirse queridos […] No quieren vínculos para toda la vida, ni quieren responsabilidades.” Tal vez este cambio se deba a que nos hemos encontrado con un mundo fácil, un mundo que nos abre los brazos, o los abría, nos daba cariño fácil. De pronto, con toda la situación de crisis económica en la que nos encontramos, nuestro mundo se ha vuelto hostil y tendremos que aprender a defendernos, a luchar por unos ideales, en definitiva a recuperar un poco del espíritu revolucionario de nuestros padres y abuelos. Por otra parte huimos de la palabra compromiso, nos asusta, puedo decir que yo misma me incluía en este grupo hasta hace relativamente poco tiempo. Un “para siempre” a mi edad me parecía precipitado e irreal, no entendía el desafío de comprometerse, ya que nada dura. Hoy por hoy puedo darme cuenta de que ese es un pensamiento muy de nuestra época, el de “usar y tirar”. He conseguido entender, a base de unos pocos golpes, que a veces es necesario decir que sí y decirlo en serio, abandonar el término “usar y tirar”, porque algunas cosas se hicieron para perdurar para siempre o por lo menos por mucho tiempo. Porque si queremos luchar por cambiar el mundo, y particularmente a día de hoy yo creo firmemente que podemos colaborar a ello, hay que aprender a comprometerse. Comprometerse con una persona, con la causa o simplemente contigo mismo. Está claro que es más cómodo sentarse a mirar y dejar que te quieran, mirar la vida pasar como las vacas miran al tren, pero ¿qué te va a quedar de todo eso? ¡Levántate y lucha por lo que quieres!

En definitiva, veo a los jóvenes dormidos y  necesito que se despierten, porque entre todos podemos aportar algo al mundo. Porque más que un ideal es nuestra obligación. Así que, atreveos, empezad a pensar por vosotros mismos, no busquéis una moda para sentiros cómodos, quereos por lo que sois, no os escondáis tras las drogas porque no sacaréis nada bueno de ellas, preguntaos cosas aunque os parezcan una tontería. Pensar es arriesgado, pero decidme una cosa: ¿qué hay que merezca la pena que no lo sea? Hay muchas causas por las que luchar. ¡Elegid la vuestra y adelante!




Le agradezco al profesor Jaime Nubiola su interés y sus sugerencias de corrección. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Comienzo

Hoy inicio este blog por petición de mi poco conocido y ya apreciado profesor Jaime Nubiola. El objetivo de todo esto es publicar nuestros ensayos y ya de paso escribir alguna que otra cosa que nos impida dormir por las noches.
Hace ya tiempo que la idea de abrir un blog me rondaba por la cabeza, pero supongo que siempre he pensado que a nadie le iban a interesar mis escritos, o quizá siempre han sido demasiado íntimos como para publicarlos. Bien, tal y como indica mi cabecera voy a aprovechar esto para tener nuevas experiencias, para publicar mis ideas y al que le apetezca pasarse, bienvenido sea.
Me gustaría que mi primera entrada fuese un texto que tenía perdido entre mis miles de folios y que hace poco tiempo rescaté. Se titula "Cambios" y dice algo así:

"Suceden cambios, cambios que alteran tu vida, que te la revuelven, te la cambian de sitio. Un día paras y te sientas a mirar hacia atrás y dios, te da vértigo, ayer estabas cómodamente sentado en tu sillón, hoy vagas sin rumbo y te parece que siempre has vivido así.
Hay cosas pequeñas, y otras no tanto, responsables de que estos cambios sucedan, de que tus aspiraciones cambien y tu mente se abra, la gente de tu alrededor ya no es la misma. Y es en ese momento, en el que te paras a mirar, cuando te das cuenta de que ya no eres más aquella niña, que ese río de cambios te ha cambiado, no sé si a mejor, a peor o a un estado intermedio, simplemente no eres igual; ayer veías blanco o negro, hoy distingues la escala de grises, nadie es tan bueno como te hace ver pero todo el mundo suele ser peor de lo que aparenta.
Y la chispa de la vida consiste en que estos cambios no paran aquí, hoy estás caminando por un camino y mañana te encontrarás recorriendo otro. Pero recuerda, pequeña niña, que el conjunto de esos caminos constituirá el tuyo propio, que las decisiones de hoy afectarán a mañana y, por favor, si algún día te encuentras perdida siempre habrá alguien que te indique una dirección. No tengas miedo a preguntar, pero juzga tú misma la respuesta, no tengas miedo a equivocarte, pero no te abalances hacia el error.
Pocas veces sabrás si has acertado en tu elección, pero así es la vida, pequeña, es incertidumbre, movimiento y algo de locura. Vívela, sumérgete en sus caminos y si te pierdes procura encontrarte, si acaso no lo consigues, llámame, siempre habrá entre mis folios una respuesta para ti." (12/09/11)